La historia

La "calçotada" es una tradición arraigada en Cataluña desde 1880-1890. Nacida en Valls, esta costumbre culinaria se extiende por el resto de Cataluña.

La temporada de "calçots" se inicia al final de octubre y se alarga hasta el mes de marzo. Aunque, para llegar a saborear una deliciosa "calçotada", es necesario seguir un proceso delicado y riguroso. La larga cría del "calçot" -un año y medio- empieza plantando las cebollas tiernas en luna menguante, según la tradición y se termina con "el calçat de terra" -origen del nombre calçot- con el fin de blanquear la cebolla. Una vez recogidos ya están listos para cocinar. Una hora antes de servir, los "calçots" se asan a fuego vivo sobre una rejilla al aire libre –antiguamente se utilizaban artilugios metálicos como los de camas viejas-.  Después, se envuelven en papel de periódico para conservarlos tiernos y calientes. Se sirven en tejas de arcilla al lado de la “salsa de calçot”, con el típico “pitet”, sin miedo a mancharse.

Pero la "calçotada" es mucho más que comer calçots. Es reunir a la familia y a los amigos alrededor de una mesa, es divertirse y sentirse como en casa.

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